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Infarto de miocardio

Nuestro método

Nuestro único Acercarse al infarto de miocardio

El infarto de miocardio (IM), comúnmente conocido como ataque al corazón, se debe principalmente a la obstrucción de las arterias coronarias por placas vulnerables, y el 90% de los casos se atribuyen a factores de riesgo modificables que requieren una modulación inmunitaria específica y una intervención regenerativa a nivel celular.

Descripción general del infarto de miocardio

El infarto de miocardio (IM) se debe principalmente a la obstrucción parcial o total de las arterias coronarias por placas vulnerables que pueden romperse o erosionarse, y representa aproximadamente el 70 % de los casos mortales. El estudio INTERHEART, un hito en el que participaron más de 15 000 pacientes, reveló que el 90 % de los infartos de miocardio se atribuyeron a factores de riesgo modificables, como el tabaquismo, la dislipidemia, la hipertensión, la obesidad abdominal y la diabetes.

Necesidad de terapias dirigidas al sistema inmunitario

Existe una necesidad urgente de terapias que actúen sobre la modulación de la respuesta inmunitaria a nivel molecular y celular tras un infarto de miocardio. Diversas células inmunitarias participan en el proceso de inmunomodulación posterior al infarto, trabajando conjuntamente para eliminar el tejido necrótico y reparar el miocardio dañado; un proceso complejo que la medicina regenerativa busca apoyar y potenciar.

Función de los exosomas en la reparación cardíaca

Los exosomas, un tipo de vesícula extracelular, contienen una gran cantidad de sustancias biológicamente activas, como lípidos, ácidos nucleicos y proteínas. La evidencia emergente sugiere que desempeñan funciones cruciales en la regulación inmunitaria tras un infarto de miocardio, ofreciendo un mecanismo específico para modular el entorno inmunitario posterior al infarto y favorecer la recuperación miocárdica.

Terapia con células madre y exosomas

La terapia con células madre para el infarto de miocardio ha sido un área de investigación importante durante las últimas dos décadas. Los exosomas secretados por las células madre han surgido como potentes agentes bioactivos con efectos terapéuticos comparables a los de las propias células madre, incluyendo inmunomodulación, propiedades antiapoptóticas y antifibróticas, y la promoción de la angiogénesis para restaurar el suministro de sangre al tejido cardíaco dañado.